PREGUNTAS FRECUENTES SOBRE GÉNERO Y EL PROTOCOLO

Preguntas sobre género

La igualdad es un derecho humano protegido por distintos instrumentos nacionales e internacionales en materia de derechos humanos. Implica el derecho a la no discriminación, y que se dé un trato idéntico o diferenciado a mujeres y hombres en función de sus diferencias biológicas y de las desigualdades históricas que ha habido entre unas y otros.

Si bien las palabras género y sexo son utilizadas a menudo como sinónimos, estos conceptos son diferentes y presentan características distintas. Así, cuando se habla de “sexo” se hace referencia únicamente a las características biológicas (genéticas, hormonales, anatómicas y fisiológicas) a partir de las cuales las personas son clasificadas como “hombre” o “mujer”. Hay quienes asumen que existen sólo estas dos opciones, sin embargo, hay otras cuyos cuerpos presentan una configuración genética, gonádica, morfológica u hormonal diferente y que son llamadas intersex.

En el caso de “género”, el concepto hace referencia al resto de atributos que social, histórica, cultural y geográficamente se han asignado a los hombres y a las mujeres. “Género” se utiliza para referirse a las características [estereotipos] que social y culturalmente se consideran identificadas como “masculinas” y “femeninas”. Éstas pueden abarcar desde las funciones que se le han asignado a uno u otro sexo en la división del trabajo (proveer vs. cuidar), las actitudes que se les imputan (racionalidad, fortaleza, asertividad vs. emotividad, solidaridad, paciencia), hasta las formas de vestir, caminar, hablar, pensar, sentir y relacionarse.

Los estereotipos son todas aquellas características, actitudes y roles que en una sociedad son atribuidas a las personas en razón de su sexo. Usamos estereotipos para simplificar, entender y aproximarnos al mundo. Están profundamente arraigados y aceptados por la sociedad que los crea, reproduce y transmite, por lo que se reconoce que tienen efectos estructurales.

Los estereotipos pueden traducirse en impedimentos y limitaciones para el acceso a la justicia y el ejercicio de derechos; y tienen un papel importante en la reproducción de desigualdades y otras situaciones de desventaja para la persona a la que se le impone el estereotipo1.​

1 Protocolo para Juzgar con Perspectiva de Género, Suprema Corte de Justicia de la Nación, 2ª Edición noviembre 2015, pág. 48.

Es la vivencia interna e individual del género tal como cada uno lo siente. Por ejemplo, una persona transgénero tiene una identidad de género que no corresponde con el sexo que le fue asignado al nacer. Para las personas cisgénero, su identidad de género coincide con el sexo que le fue asignado al nacer.

Es la capacidad de cada persona de sentir atracción emocional, afectiva y sexual por otras personas:

  • de su género (homosexual) ;
  • de un género distinto al suyo (heterosexual); o
  • de más de un género (bisexual); o
  • independientemente de su género (pansexual).

Es la manifestación externa del género. Pueden ser posturas, formas de vestir, comportamientos, gestos y expresiones verbales (uso de cierto lenguaje), ciertos comportamientos, gestos y expresiones corporales, entre muchas otras cosas. Muchas expresiones de género se confunden con estereotipos de género, sin embargo, precisamente a través de la expresión de género que cada quien puede subvertir las expectativas tradicionales del género.

La violencia de género se define como cualquier conducta ejercida contra una persona en función de su identidad o condición de género, sea hombre o mujer, tanto en el ámbito público como en el privado que tiene como objetivo someter y causar un daño.

Algunos ejemplos de violencia de género pueden ser:

Chistes sexuales u obscenos; comentarios o bromas acerca de la vida privada o las supuestas actividades sexuales de una persona; invitaciones llamadas telefónicas o mensajes electrónicos indeseables y persistentes, en la Universidad o fuera de ésta; seguir a una persona de la Universidad al hogar (acecho); gestos ofensivos con las manos o el cuerpo; contactos físicos indeseados; insinuaciones u observaciones marcadamente sexuales; exhibición no deseada de pornografía; pedir favores sexuales a cambio de subir una calificación, aprobar una materia o una promesa de cualquier tipo de trato preferencial; amenazar a una persona de reprobarla, bajarla de puesto o cuestiones similares si no se mantiene un contacto sexual, entre otros.

Es importante señalar que las conductas señaladas en el párrafo anterior constituyen únicamente ejemplos de posibles actos de violencia de género y no una lista exhaustiva de la misma.

La violencia de género, como se reconoce en la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) y, particularmente, las Recomendaciones Generales Nº 19 y 35 del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, es una forma de discriminación que inhibe gravemente la capacidad de la mujer de gozar de derechos y libertades en pie de igualdad con el hombre.

Los actos constitutivos de violencia de género se pueden presentar en el marco de cualquier interacción, sin ser necesaria la existencia de una relación formal de supra a subordinación. La violencia de género puede surgir, por ejemplo, en una relación de pareja o expareja; en una relación académica de alumna-profesor, compañera-compañero, o profesora-alumno; una relación laboral entre pares o de subordinación formal; y entre personas que no mantienen relación alguna.

La perspectiva de género deconstruye la falsa dicotomía basada en los cuerpos de las personas, así como las consecuencias que se le han atribuido. Es una categoría de análisis que:

  • Permite visibilizar la asignación social diferenciada de roles y tareas en virtud del sexo, género o preferencia/orientación sexual;
  • Revela las diferencias en oportunidades y derechos que siguen a esta asignación;
  • Evidencia las relaciones de poder originadas por estas diferencias;
  • Se hace cargo de la vinculación que existe entre las cuestiones de género, la raza, la religión, la edad, las creencias políticas, etc.;
  • Pregunta por los impactos diferenciados de las leyes y políticas públicas basadas en estas asignaciones, diferencias y relaciones de poder; y
  • Determina en qué casos un trato diferenciado es arbitrario y en qué casos es necesario.

Juzgar con perspectiva de género implica hacer realidad el derecho a la igualdad. Responde a una obligación constitucional y convencional de combatir la discriminación por medio del quehacer jurisdiccional para garantizar el acceso a la justicia y remediar, en un caso concreto, situaciones asimétricas de poder.2

2 Protocolo para Juzgar con Perspectiva de Género, Suprema Corte de Justicia de la Nación, 2ª Edición noviembre 2015, pp. 64 y 73.

Preguntas sobre el protocolo de atención

Aspectos generales del protocolo

Es un instrumento interno del Subsistema Jurídico que explica y homologa los mecanismos de atención a casos de violencia de género. El proceso es llevado a cabo principalmente a través de autoridades dependientes de la Oficina de la Abogacía General, pero participan en su instrumentación otras autoridades universitarias.

El Protocolo es una herramienta que surge en aras de dar cumplimiento a lo establecido en el Acuerdo del Rector por el que se establecen Políticas Institucionales para la Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de Casos de Violencia de Género en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Es un instrumento que tiene como objetivo articular la estructura y los procedimientos que tiene la UNAM para la atención de los casos de violencia de género a través de las instancias dependientes de la Oficina de la Abogacía General; sumar algunas fases y actuaciones para garanticen una mejor atención; y brindar mayor certeza a la comunidad universitaria sobre cómo funcionan tales mecanismos en estos casos.

La violencia de género es un fenómeno socialmente normalizado, por lo que muchas veces ésta suele ser difícil de identificar. En caso de que creas que viviste un acto de violencia de género, pero no estas segura/o puedes acudir con una persona orientadora o las instancias facultadas para levantar las quejas. La orientación no necesariamente implica el inicio de un procedimiento.

El procedimiento establecido en el presente Protocolo aplica para los actos de violencia de género ocurridos en las instalaciones e inmediaciones universitarias, así como en espacios distintos a los recintos institucionales, siempre y cuando intervenga una persona integrante de la comunidad de esta Casa de Estudios que vulneren la normativa, el orden, la disciplina, los principios o valores que deben guiar la conducta de los universitarios, y que derive de una relación académica, laboral o análoga.

Todos los actos de violencia de género que se presenten dentro de la Universidad serán atendidos por las autoridades correspondientes. En caso de que la persona no pertenezca a la Universidad, debes acercarte a la persona titular de la oficina de tu entidad académica o dependencia administrativa, para que se tomen las medidas de seguridad pertinentes y se te proporcione el acompañamiento psicológico y asesoría jurídica-.

Independientemente del deber que tenemos como universitarios y universitarias de respetar los principios y valores universitarios, se reconoce que un acto de violencia de género puede afectar el ambiente en que se desarrollan las actividades propiamente universitarias y vulnerar el derecho de las personas a vivir en ambientes libres de violencia.

El Protocolo atiende personas que hayan sufrido violencia de género; ya sea mujeres, niñas, integrantes de las comunidades LGBTI+, Queer u otros grupos que por no cumplir con los roles o estereotipos derivados de la construcción cisgénero heterosexual, sufran violencia.

  1. La Dirección General de Asuntos Jurídicos para casos en que la presunta persona agresora pertenezca a una dependencia universitaria o por conducto de la Unidad de Apoyo Jurídico, en el caso de hechos ocurridos en áreas comunes de Ciudad Universitaria;
  2. Las Oficinas Jurídicas de cada entidad académica o dependencia universitaria. En el caso de los institutos, centros o programas, brindarán atención las Oficinas Jurídicas de la Coordinación de Humanidades, de la Investigación Científica, de Difusión Cultural, o la instancia superior que corresponda; y
  3. La Unidad para la Atención de Denuncias dentro de la UNAM (UNAD). En todos los casos previos sin importar tu calidad – alumnado, profesorado o personal administrativo y de confianza –.

Autoridades involucradas en el procedimiento

La UNAD, es la unidad administrativa dependiente de la Oficina de la Abogacía General encargada de recibir quejas de todas las personas integrantes de la comunidad universitaria (alumnado, personal académico y administrativo de base y de confianza y funcionariado) correspondientes a cualquier entidad académica o dependencia de la Universidad. En casos de violencia de género, tiene como función, informar y acompañar jurídica y psicológicamente a las personas en situación de víctimas. Asimismo, asesora y apoya con insumos a las entidades y dependencias para la instrumentación de procedimientos por actos de dicha naturaleza, de conformidad con lo establecido en el Protocolo de Atención a Casos de Violencia de Género.

La UNAD mantendrá informada de manera directa y permanente a la persona que presentó su queja sobre el desarrollo del procedimiento formal o alternativo con enfoque restaurativo desde el inicio y hasta seis meses posteriores a su conclusión. Asimismo, llevará una bitácora de las acciones realizadas a lo largo de la atención del caso, hasta la implementación de las sanciones y su seguimiento.

Cada entidad académica y dependencia cuenta con una Unidad Jurídica u Oficina Jurídica que coadyuvan a la realización de numerosos trámites jurídico-administrativos. En el caso de los institutos, centros y programas, existen 3 Oficinas Jurídicas que concentran de acuerdo con el área a las entidades académicas. Así se cuenta con una Oficina Jurídica de la Coordinación de Humanidades, de la Investigación Científica y de Difusión Cultural, o la instancia superior que corresponda. En casos de violencia de género, quien instrumenta el procedimiento es la Oficina Jurídica de la entidad a la que pertenece la presunta persona agresora.

La Dirección General de Asuntos Jurídicos es una dependencia integrante del Subsistema Jurídico de la UNAM encargada, entre otras funciones, de instrumentar los procedimientos de las dependencias administrativas. Por su parte, la Unidad de Apoyo Jurídico, también dependencia del Subsistema Jurídico de la UNAM es el área que presta atención a eventos ocurridos en los espacios comunes de Ciudad Universitaria.

Lineamientos de actuación de las autoridades

Conforme al derecho interno y al derecho internacional, y teniendo en cuenta las circunstancias de cada caso, las autoridades competentes en los procedimientos disciplinarios y de investigación administrativa, deben velar, en el marco de sus atribuciones, por la protección de los derechos de la persona en situación de víctima de manera efectiva, proporcional e integral.

Las autoridades que conozcan de casos sobre violencia de género están obligadas a mantener la privacidad de la información personal y sólo podrán revelar ésta a las personas legal y legítimamente involucradas en el caso. En términos de la normativa de transparencia vigente, cualquier revelación innecesaria puede ser motivo de responsabilidad.

El procedimiento alternativo con enfoque restaurativo es confidencial, dentro de los límites establecidos por la legislación aplicable, de modo que nada de lo dicho o preparado durante éste puede ser usado como evidencia en una investigación o procedimiento legal.

De conformidad con la Circular AGEN/2/2017, todas las instancias que tenga conocimiento de un posible caso de violencia de género deben notificar inmediatamente a la Abogada General, a través de la UNAD y remitir en archivo electrónico copia simple del expediente del caso, a fin de que la misma otorgue número de folio correspondiente, brinde asistencia técnica sobre su tratamiento, inicie el seguimiento del procedimiento, lo registre para fines estadísticos y establezca comunicación con la persona que presentó su queja para otorgarle acompañamiento.

El procedimiento y sus etapas

  • Etapa I: Primer contacto, orientación, medidas de contención
  • Etapa II: Presentación de la queja, definición de procedimiento de atención más adecuado para el caso (alternativo y/o formal) y su verificación o realización.
  • Etapa III: Seguimiento de acuerdos derivados del procedimiento alternativo o de las sanciones y medidas derivadas del proceso formal.

PRIMERA ETAPA: Primer contacto u orientación

  • En muchas ocasiones las personas no están seguras si hechos vividos son o no violencia de género, o suelen querer allegarse de mayor información antes de presentar una queja. Para esto, es posible acudir a las Personas Orientadoras o a las instancias donde pueden levantar una queja a solicitar información. Esto no necesariamente implica la presentación de la queja, pero puede eventualmente realizarse.

    En esta primera etapa, dependiendo de cada caso, puede brindarse contención psicológica e iniciarse el trámite de Medidas Urgentes de Protección o Prevención.

El Acuerdo Rectoral establece que las entidades académicas, dependencias administrativas e instancias universitarias deben impulsar la participación de integrantes de su comunidad como Orientadores. Las Personas Orientadoras son integrantes de la comunidad universitaria, que colaboran con la estrategia en contra de la violencia de género a título voluntario. Su selección involucra la aplicación a la convocatoria semestral emitida por la OAG; la asistencia a un curso realizado por la OAG en colaboración con el CIEG sobre igualdad de género, no discriminación, violencia de género, así como legislación y procedimientos aplicables en la Universidad por casos de violencia de género; y la aprobación de una evaluación.

Deberá existir como mínimo una persona orientadora del alumnado, personal administrativo y docente en cada entidad académica y dependencia administrativa.

Las medidas de contención son aquellas encaminadas a generar un estado de estabilidad emocional en la persona que haya sufrido algún tipo de violencia de género.

La contención psicológica implica escuchar a la persona afectada; validar y contener sus emociones; proporcionarle información que le permita conocer sus opciones y tomar una decisión libre e informada. Asimismo, en la contención se visibiliza la importancia de solicitar apoyo. En caso de ser necesario, se puede realizar vía telefónica.

En caso de que la persona que busque orientación o presente una queja por un acto de violencia de género se encuentre en un evidente estado de alteración.

Son medidas de carácter provisional encaminadas a evitar la producción de un daño o violación a la integridad física o psíquica de la persona que se encuentre en ante una situación de violencia de género. Pueden ser emitidas antes o durante el procedimiento hasta su conclusión.

Las MUP deberán ser aplicadas en casos que pongan en riesgo la integridad física o psíquica de la persona. Se considerarán como factores para su determinación los siguientes elementos:

  1. La naturaleza de la denuncia: gravedad del incidente (efectos para la parte afectada); duración de los incidentes (uno aislado o una serie continuada); si el hostigamiento es verbal o físico; y si hubo actos similares anteriormente (frecuencia y escalada de violencia).
  2. Las relaciones de poder entre quien denuncia y la persona presunta infractora: si hay o no abuso de autoridad; y la posición de la parte afectada (edad, nivel de experiencia, posición en la organización).
    • Algunas medidas urgentes de protección pueden ser las siguientes:
      • La reubicación en lugar distinto de trabajo.
      • El cambio de turno y/o grupo cuando sea pertinente.
      • Apoyo académico para que las y los estudiantes no vean afectados el desarrollo de sus estudios.

Son medidas encaminadas a la no repetición de las conductas denunciadas y se encuentran dirigidas a toda la comunidad.

    • Algunas medidas urgentes de protección pueden ser las siguientes:
  • Campañas de sensibilización.
  • Protocolos internos de actuación.
  • Luminaria.

SEGUNDA ETAPA: Interposición de la queja

Podrá presentar una queja la persona que considere haber sido víctima de un acto de violencia de género, así como terceras personas que tengan conocimiento directo de hechos materia de este Protocolo. Esto último, con el fin de fomentar la vigilancia y corresponsabilidad en contra de la violencia de género entre las y los integrantes de la comunidad universitaria.

En el segundo supuesto, será necesaria la ratificación de la persona señalada como posible víctima para que se pueda activar un procedimiento dentro de la UNAM.

No hay plazo, no obstante, se exhorta a la comunidad universitaria a presentar una queja por actos constitutivos de violencia de género lo más pronto posible, a fin de contar con mayores elementos para la instrumentación de un procedimiento dentro de la UNAM.

Existen dos tipos de procedimientos aplicables en casos de violencia de género: el procedimiento alternativo de resolución de conflictos y el procedimiento formal que corresponda según la calidad de la persona presunta agresora (alumna, académica, administrativa o funcionaria).

Procedimiento Alternativo

En casos de violencia de género, los procedimientos alternativos estarán basados en los principios y valores de la justicia restaurativa, cuyo objetivo es propiciar un diálogo equitativo y respetuoso encaminado a alcanzar resultados tales como la reparación y la restitución. Se centrarán en atender las necesidades de la o las personas afectadas.

  1. Si existió violencia física;
  2. Si se trató de aproximaciones sexuales con personas en situación de minoría de edad;
  3. Si problemas similares se han presentado antes con la persona acusada de ejercer la violencia;
  4. Cuando los incidentes que configuran la violencia de género, aunque de naturaleza distinta, se hayan repetido más de una vez o vayan en escalada;
  5. Se trate de conductas que pudieran configurar posibles delitos que se persigan de oficio;
  6. Si el procedimiento alternativo es solicitado por una persona en situación de minoría de edad y ésta no contase con la autorización del padre, madre o tutor;
  7. Si derivado de una valoración psicológica, se prevé que la participación de la persona receptora de la violencia en el procedimiento alternativo pudiese tener un efecto negativo en su integridad emocional o significar un riesgo para la misma.
  8. Si derivado de una valoración psicológica y/o la persona facilitadora, las personas involucradas no cuentan con habilidades o herramientas emocionales para participar en un diálogo respetuoso y constructivo.

La viabilidad de los procedimientos alternativos con enfoque restaurativo estará sujeta a la evaluación permanente de un grupo interdisciplinario de especialistas, conformado por personas psicólogas, abogadas y facilitadoras profesionales de la UNAD.

No. En caso de no poder concluirse el procedimiento alternativo, se salvaguarda el derecho de la persona para iniciar un procedimiento formal.

Se podrá iniciar un procedimiento formal si así lo decide la persona que presenta la queja.

La Unidad para la Atención y Seguimiento de Denuncias dentro de la UNAM (UNAD) será la única instancia en la Universidad que podrá llevar a cabo procedimientos alternativos para atender casos de violencia de género. Para ello contará con personas facilitadoras profesionales que brindarán una atención diferenciada, especializada, con perspectiva de género y enfoque de derechos humanos.

La UNAD cuenta con un Manual para la atención de casos por procedimiento alternativo que contribuya a garantizar los mayores estándares de atención, evitar cualquier posibilidad de revictimización y dar certeza jurídica a las personas participantes.

La persona facilitadora velará por que existan condiciones de equilibrio a lo largo de todo el procedimiento. Ésta sabrá reconocer cuando existe un desequilibrio de poder entre las personas participantes y realizará intervenciones diferenciadas para proteger el principio de igualdad, de tal manera que el resultado que se obtenga del procedimiento tome en cuenta de manera equitativa las necesidades, preocupaciones e intereses de ambas partes y sea considerado justo y satisfactorio por cada una de las personas participantes.

Procedimiento formal

De acuerdo con la Legislación Universitaria existen tres tipos de procedimientos formales según la calidad de la persona que presuntamente cometió la conducta de violencia o falta disciplinaria. En el caso de alumnado, se inicia un procedimiento disciplinario de conformidad con lo establecido en el Estatuto General; en el caso del personal sindicalizado, se inicia un procedimiento de investigación administrativa según lo establecido en los Contrato Colectivo de Trabajo AAPAUNAM o STUNAM; y en el caso del personal de confianza, se inicia un procedimiento de aviso de sanción o rescisión de acuerdo con la Ley Federal de Trabajo.

Cuando la persona que vivió violencia, exprese su deseo de iniciar un procedimiento a través de la presentación de una queja en las instancias competentes (UNAD, Oficina Jurídica O Unidad de Apoyo Jurídico), o ratifique la queja presentada por una tercera persona.

La Oficina Jurídica de la entidad, dependencia es la instancia encargada de dar trámite y seguimiento al procedimiento formal. En casos de violencia de género, la UNAD dará seguimiento a los casos y apoyará a las entidades y dependencias con insumos para la argumentación de éstos. Asimismo, proporcionará acompañamiento psicológico y mantendrá informada a las personas que presentaron su queja. La UNAD Llevará una bitácora de las acciones realizadas a lo largo de la atención del caso.

TERCERA ETAPA: SEGUIMIENTO

Las resoluciones de los casos de violencia de género, sea cual sea la vía de atención, deberán contar con una fase de seguimiento a corto, mediano y largo plazo por parte de la persona titular de la entidad, dependencia o instancia que conoció del asunto y de la Abogada General, a través de la UNAD. El seguimiento de las sanciones y acuerdos derivados de procedimiento alternativo tendrá como fin vigilar la eficiencia de las medidas adoptadas y así evitar problemas de reincidencia, minimizar el impacto de los hechos ocurridos, restaurar el ambiente sano y seguro y prevenir otros actos de violencia o la victimización. Para ello, se deberá mantener comunicación directa y permanente con la primera parte o persona afectada, según sea el caso.

La duración del seguimiento del procedimiento formal será de 6 meses. En el caso de los procedimientos alternativos, las partes establecerán en el acuerdo la duración del mismo.

  • La Oficina de la Abogada General, a través de la Unidad para la Atención y Seguimiento de Denuncias (UNAD).
  • La Jefa/ el jefe de Oficina Jurídica de cada entidad o dependencia.

Otras preguntas frecuentes

Sí, Si el acto de violencia de género cometido pudiese constituir un delito y la persona que interpone la queja quisiera emprender acciones legales. En estos casos, la Universidad, a través de la UNAD, la Unidad de Apoyo Jurídico u la Oficina Jurídica que esté conociendo del asunto, podrá otorgar acompañamiento para la presentación de la denuncia.

El acompañamiento al Ministerio Público que brinde la Universidad, a través de la UNAD, la Unidad de Apoyo Jurídico u Oficina Jurídica, consistirá en apoyar a la víctima a que presente su denuncia ante las autoridades correspondientes e informar sobre el proceso legal. La Universidad proporciona información, mas no puede fungir como representante legal de la persona.

La figura de las PO’s se rige de conformidad con las Directrices para la Orientación en contra de la Violencia de Género en la UNAM. Sus actividades consisten en guiar e informar a todas las personas de la comunidad universitaria que lo requieran sobre: cómo identificar si se encuentra en una situación de violencia de género; y qué es el Protocolo para la Atención de Casos de Violencia de Género en la UNAM, qué procedimientos contempla, qué hacer, cómo y a dónde acudir en caso de querer levantar una queja por violencia de género.

Las personas orientadoras participan en talleres de sensibilización y capacitación en el tema, tienen seguimiento por parte de la Oficina de la Abogacía General. Estas personas llevan un registro de las asesorías que brinden y lo reportan mensualmente a la Oficina de la Abogacía General para que formen parte de la estadística sobre violencia de género de la Universidad. Sus datos de contacto y localización están disponibles –con su consentimiento- en los medios que se establezcan para ello.

Es importante subrayar que estas personas no son autoridades; únicamente brindan asesoría e información para que las personas posteriormente acudan a las instancias competentes a levantar sus quejas y, en su caso, se les brinde contención psicológica.

Para su designación, la OAG realiza un proceso de selección mediante la publicación de una convocatoria por semestre. La Convocatoria establece las bases, los plazos y las etapas del proceso de selección.